Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria

“Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona …”   
“… Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria”   

Desconfío habitualmente de aquellas aseveraciones que enfatizan la afirmación como parte del contenido.

También de las sentencias radicales que empiezan por ‘nunca’, ‘siempre’, ‘todo’ o ‘nada’, ya que es poco probable que algo ocurra siempre, o no ocurra nunca, de la misma forma.

Sin embargo, opino que estos refranes, proverbios, dichos o frases célebres, procedentes de la sabiduría popular, no deben tomarse como un axioma, sino como reveladoras de “un algo”, al estilo de “cuando el río suena, agua lleva”. Y que deben interpretarse de la manera más amplia posible, para no malinterpretarlas debido a su rotundidad. Tal vez de esta forma podamos beneficiarnos del posible mensaje instructivo que encierran, incitándonos a una reflexión y que en el mejor de los casos, nos llevará a una enseñanza.

Respecto a la frase que nos ocupa, no tengo la formación para juzgar el rigor científico (o falta de) de la misma, pero si para compartir mi experiencia al respecto.

Cuando vi este cartel en el escaparate de un herbolario de Las Rozas

"Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona. Cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria." (Proverbio Ayurveda)

en fracción de segundo mi mente hizo una rápida asociación.

Cuando no cuidaba mi alimentación (pesaba 40 kilos más), sufría frecuentemente de dolor en las articulaciones. Cuando intentaba salir a correr, la mitad de los dias tenía que abandonar, aunque que hubiera calentado concienzudamente. Incluso tomando medicinas como analgésicos y antiinflamatorios.

Fuí al médico en varias ocasiones, tomé diferentes medicinas. Me hicieron diversas radiografías, y la situación no mejoraba. Llegué a no poder subir la acera con normalidad, debido a molestias en las rodillas. Sencillamente la medicina no funcionaba.

Ahora cuido mi alimentación, me encuentro en pleno descenso de peso (aunque todavía me queda camino) y estoy a punto de salir de la obesidad. Los males que aquejaban mis rodillas han remitido. Incluso haciendo ejercicio regularmente no se han vuelto a manifestar. En definitiva, la medicina no es ya necesaria.

Que cada uno saque sus conclusiones. Hoy he querido compartirlo con todos vosotros, por si a alquien le sirve mi experiencia personal. Todas esas dificultades que tuve en tiempos, y que mucha gente tildaba de “achaques” o “normales por la edad” (42, ehhh) forman ya parte del pasado.


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