Saliendo de la obesidad – El inicio del camino (Parte 1 / 2)

He esperado seis meses para escribir esta entrada, ahora siento que tengo algo que compartir con vosotros.En primer lugar, unos datos para poneros en antecedentes.

MI PERFIL

Varón, 41 años, no he pesado menos de 100kg en los últimos 20 años. ¿Actividad física a diario? nula. Mi trabajo es completamente sedentario, soy dearrollador de aplicaciones, o como me gusta llamarlo, artesano del software. El fin de semana la cosa cambia, pero eso ya es otra historia. ¿Deporte? bien, gracias. Es decir, no me gusta hacer deporte porque si. Puedo patear el monte durante 14 horas sin problemas, porque es divertido; jugar un partido de tenis con un colega, por lo mismo. Pero no me pidas que vaya a correr, siempre he aplicado  algo de pragmatismo ¿para qué ir corriendo si puedo ir en coche? o… para que  hacer un circuito de seis kilómetros, si voy a regresar al punto de partida? mejor me quedo donde estoy….

Creo que algunos me entenderéis, e incluso os identificaréis con mi postura… e incluso pudiera entender que con la contraria :-)

Hace 6 meses, rozando los 140 kg, decidí cambiar este aspecto de mi vida. ¿El detonante? no hubo uno concreto, simplemente había ido tomando conciencia de que la obesidad es una enfermedad, y que está en tus manos salir de ella. Así que tomé cartas en el asunto.

EL PROCESO

La mayoría de los que tenemos problemas de sobrepeso u obesidad somos unos expertos o casi gurús (¿o debería decir gurupollas?) en nutrición. Sabemos los alimentos que “engordan” mas o menos, la manera de cocinarlos, y hemos estado involucrados en procesos de pérdida de peso, con mayor o menor éxito.

Esta vez tenía que ser diferente, tu sabes, el oro para los alquimistas (espero que no ups…), tenía que ser LA definitiva. Por sugerencia de mi esposa (1) , decidí visitar un nutricionista, y seguir sus instrucciones, por absurdas que me parecieran.

Digo lo de absurdas con todo respeto, me explico. Ya en el pasado había visitado un nutricionista, pero no había durado mas de 15 minutos en la consulta. Cuando empezó con eso de “30 gramos de esto”, “una cucharada de lo otro”, me reí y me fuí de la consulta. Esta vez no. Me había comprometido conmigo mismo a seguir el tratamiento, y soy una persona que cuando me comprometo a algo, suelo cumplirlo. Estando en la consulta, recuerdo que hablé algo así con la doctora:

Yo: No irá a ponerme una de esas dietas de “un soplo de aire” con “unos gramos de nada”…

Dra (muy seria): Pues sí, y si no está dispuesto ya puede irse..

Yo: Si, esoy dispuesto

Dra: ¿Se compromete a comer durante seis meses a comer únicamente lo que yo le escriba en una hoja que voy a darle?

Yo: Si, me comprometo.

Y ahí empezó todo. Me dió la hoja (aparte de hacer otras actuaciones propias del acto médico, ecografías, análisis, etc…) y me fuí. ¿Cuando miro la hoja? era una hoja en blanco… o sea, seis meses sin comer….

Que no, que no, que era broma. Es el chiste fácil que tengo preparado para explicarle a la gente como es mi dieta, cuando me preguntan y no quiero dar muchas explicaciones. No era una hoja en blanco, concretamente, era esta hoja…

Dieta 1800 cal. Alberto Morales

Tirando de estereotipos y prejuicios (pero para que me entendais)

Todos los que hemos tenido problemas con el peso sabemos mucho de alimentos, no hay mas que fijarse en la máquina de vending del trabajo. Miras de reojo. ¿Ves sacar una lata de bebida light? hay muchas posibilidades de que sea alguien con sobrepeso. A continución miras otra mano que saca otra lata, una gaseosa “normal”. ¿El dueño? Seguramente, una persona sin sobrepeso.

¿En un restaurante de comida rápida tipo hamburguesería? Si ves a alguien comiendo una ensalada seguramente será alguien con sobrepeso, mientras ves un montón de personas sin sobrepeso comiendo lo que has ido a comer allí, una hamburguesa.

Estas reflexiones típicas de la psicología de bolsillo, junto al seguimiento de la “hojita de las narices” durante seis meses, me han llevado a entender cosas.

Os invito a leer la segunda parte de esta entrada, que hemos dividido en dos porque sobrepasaba la longitud recomendada.


(1) Cuando juntamos en una misma frase “sugerencia” y “esposa” ya sabéis a lo que me refiero… Con cariño, eh :-)


¿Quieres comentar algo? Tus comentarios son bienvenidos, puedes hacerlo en el formulario “Dejar un comentario” en la parte inferior de este post.

¿Quieres publicar algo interesante? Contacta conmigo y estaré encantado de que colaboremos.

Deja un comentario