Segunda etapa de la carrera. Una de cal y otra de arena.

Hace días os hacía partícipes del proceso seguido, con objeto de abandonar la obesidad. En esta entrada cuento los avances en este último mes y medio (aprox).

Actividad física (entrenamiento)

Como os comenté en la anterior entrada, uno de los pilares fundamentales de esta segunda etapa es introducir el deporte entre las actividades que practico regularmente, de forma paulatina. Además de adoptar unos hábitos alimenticios saludables, es imprescindible hacer ejercicio físico habitualmente, para que el cuerpo “ruede”, y con él la mente, por supuesto.

runningEntre tres y cinco (es decir, cuatro :-) ) días semanales me parece un buen plan de entrenamiento, tres días es la meta que me marqué inicialmente. Al principio, es difícil vencer la pereza inercial, debido a años de mínima actividad, así que conseguí empezar con dos días de running (combinados con caminata rápida), la distancia total en cada día de entrenamiento es de, aproximadamente, 6,5 km.

Tras vencer la pereza inicial, he conseguido introducir un tercer día con el mismo “contenido”. Y, tras analizar mi escaso tiempo disponible (y poca o nula predisposición, todo hay que decirlo) he aceptado que, o las cosas cambian mucho y empiezo a disfrutarlo bastante, o no voy a aumentar a un cuarto día de running. Así que para que la semana sea completa y llegar a los 4 sesiones de actividad semanal, he conseguido introducir otro cuarto día para cross training (padel).

Lo prometí en una entrada anterior, y ahí va. Comparto mi calendario de entrenamiento, que iré actualizando, por si a alguien le puede servir.

Como citaba un buen amigo mio, “to success is to become the best you can become”, y en este caso aunque no es gran cosa, es mi mejor intento, y eso es importante.

Tiempo perdido <> retroceso

Este puente de mayo, por determinadas actividades lúdico-festivas que no vienen al caso, dejé de un lado la “dieta” o “buenos-hábitos-de-alimentación”, y me dediqué a comer lo que pillé, cuando quise, y en la cantidad que me apeteció. Posteriormente, quise cuantificar “los daños”, y estos son los resultados: Un mes después de los seis meses con el nutricionista, he pesado exactamente lo mismo que el día de la revisión. ¿que significa esto? significa que en los 5 días que me tomé libres, subí de peso, lo mismo que bajé en los otros 25 días siguiendo mi casi estricta dieta. ¿la lectura? cualquiera puede decir que es tiempo perdido, o que es un desastre, pero yo prefiero tomarlo como algo positivo, por lo que aprendí:

1) Sumergir a unajeringa nutella persona que está a dieta en un ambiente donde la comida está a su disposición, en abundancia, durante 5 días, rompiendo las costumbres de buena alimentación tan debil y recientemente arraigadas, es una tentación parecida a poner a un yonki a trabajar en un poblado, durante su rehabilitación, seguramente no funciona.

2) Me ha confirmado la idea que tengo para cuando consiga mi objetivo, y que algunos llaman dieta de mantenimiento. Consiste en comer “normal, sin pasarse” y cada diez días pesarme. Si el resultado es aumento de peso, volver a la dieta hasta recuperar el establecido. Así de simple. Eso si, con intervalos cortos, para minimizar los daños. La experiencia de estos dias me ha confirmado que esto puede funcionar.


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